Pleno empleo y mantecados


En Estepa hay pleno empleo en otoño y en invierno gracias a las campañas de los mantecados y la aceituna. Las empresas de dulces de Navidad de esta localidad sevillana de 12.000 habitantes dan empleo directo a 2.000 trabajadores. Su gran reto ahora es entrar en nuevas líneas de negocio para salir de la estacionalidad y llegar al mercado todo el año.
«El mantecado solo se acepta en Navidad. Es algo psicológico. Y eso no es malo; así no hay empacho, el consumidor no se harta y mantiene el gusto intacto cuando llega diciembre», señala Eusebio Olmedopresidente de la Asociación de Fabricantes de Mantecados de Estepa (Afame). Olmedo, que dirige en tercera generación la firma que fabrica las marcas «La Biblia» y «La Vicaría», preside también el Consejo Regulador que vigila porque la calidad, las materias primas y las fases de elaboración mantengan la esencia de estos dulces tradicionales, cuyo origen se remonta a hace 180 años. La UE concedió el 6 de diciembre de 2011 la Identificación Geográfica Protegida (IGP) al mantecado de Estepa, un marchamo que el sector llevaba años demandando.
En este municipio sevillano se fabrica el 95% de los mantecados. (Sólo Sanlúcar de Barrameda y Antequera se suman al carro en Navidad con pequeñas partidas, y en el norte,Astorga y Gijón tienen una porción de mercado con un polvorón sin canela y con fuerte sabor a vainilla).

Sin cierres

La crisis apenas roza a este sector donde no hay cierres empresariales. En total, hay 24 fabricantes, algunos con mucho más de un siglo de existencia. Los últimos movimientos societarios se produjeron entre 2000 y 2005 a través de absorciones y compras dentro del propio sector. Este año, según estima Afame, se producirán 20 millones de kilos, un volumen entre un 4% y un 5% inferior al de 2011. Las ventas rondarán los 50 millones de euros; un 10% de esta facturación se genera ya en el exterior, especialmente dentro de la colonia hispana de Estados Unidos y Sudamérica; y en la UE (Alemania, Francia, Italia y Portugal). Aunque las cajas de polvorones llegan hasta puntos remotos de las Antípodas.
El desafío de las empresas del sector es ahora dar un salto cualitativo como el que dieron en los años 80, cuando invirtieron en I+D yampliaron las fábricas para introducir chocolates, mazapanes y turrones en sus surtidos. Actualmente, la estrategia es incorporar a la Navidad dulces «light» bajos en grasas, hechos con aceite de oliva (no con manteca de cerdo, como reza su receta centenaria), ricos en fibras y sin azúcar. También, fabricar marcas blancas para las grandes cadenas de distribución, como El Corte Inglés, Carrefour, Dia o Mercadona. Este último segmento copa ya entre un 35% y un 40% de las ventas del sector. «La Muralla», una de las firmas emblemáticas de Estepa, es interproveedor de dulcería de la cadena de supermercados valenciana.

Pastas y chocolates

El gran objetivo es mantener las fábricas abiertas todo el año, no sólo de septiembre a diciembre como ha sido tradicionalmente. Para ello se empiezan a elaborar dulces de consumo habitual. Aquí se están posicionando empresas como «E. Moreno», que comercializa pastas de té; «La Aurora», que ha puesto en el mercado pastillitas de fibra; «San Jerónimo» con sus hojaldres o La Estepeña y La Despensa de Palacio, con sus chocolates.

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